Para mi el flamenco es una forma de vivir, de pensar, de sentir, de amar. Es el que me da fuerzas para seguir luchando día a día.
Es un mundo muy duro, al cual le tienes que entregar tu vida, y el cual, aunque sea poco te va recompensando. Y esa recompensa es tan grande que todo lo duro que trabajas diariamente merece la pena, tanto en la enseñanza como en el escenario.
Esa satisfacción que sientes cuando estas enseñando a tus alumnas, como te miran cada movimiento de tu cuerpo .es genial. O por el contrario, cuando estás en un escenario, más o menos grande, da igual, pero estás delante de un público transmitiendo todo tu sentimiento sobre este arte, y observas que les estás llegando y llenando de alguna forma... No tengo palabras para explicar ese sentimiento. Simplemente es maravilloso.
Me encanta sentir ese arte en mi cuerpo, me llena de felicidad absoluta.