Cuando alguién me pregunta ¿Qué es el flamenco para mí?¿Qué siento cuando canto?¿Porqué el flamenco llena mi vida? y multitud de preguntas de esas características, siempre me quedo como obnubilado, casi somnoliente, como si estuviera cansado o con una astenia generalizada. Me quedo pensativo y caigo en un mundo de imágenes, de recuerdos, de sensaciones, de momentos, de vivencias, en definitiva, de elementos vitales que me acompañan desde que tengo uso de razón.
Contestar a tales preguntas, resulta una tarea ardua y complicada pero al mismo tiempo fácil y somera. Por ello, lo mejor para contestas a este tipo de cuestiones es recurrir a esos elementos vitales que antes señalaba.
Estando un día en Sibería ( a muchísimos kilometros de mi casa, de mi cultura) una chica siberiana me preguntó: David, ¿Dónde está el flamenco? ¿Dónde lo puedo encontrar? !Quiero encontrarlo¡ Quiero sentirlo como tú, como vosotros¡
Es curioso, nosotros llevabamos una semana en Novosibirsk y nos sentíamos abrumados y desconcertados positivamente por el interés que los siberianos mostraban por lo que hacíamos, por nuestro flamenco. Felices al máximo, explicabamos de dónde veníamos, que hacíamos, quienes eramos y creo... qué quizá ya no hacía tanta falta. Ya lo sabían... Lo vivían, lo sentían.
Miré a esta chica, de ojos azules y pelo claro (la misma que había visto junto a todos los demás, durante una semana, sentir y disfrutar casi con delirío de lo que traíamos para ellos en nuestras maletas) y le dije con total sinceridad con voz temblorosa por mi emoción: "El flamenco eres tú, está en tí. No tienes que buscarlo, lo sientes igual que yo y que todos los que estamos aquí. Es algo tan hermoso y grandioso que se nos presenta de forma universal. Tú como yo, eres una hojita más de este árbol perenne que es el Flamenco. Mira si es grande, si sus raices son fuertes, que llega a cualquier lugar, a cualquier corazón, a cualquier ser. No lo busque más, el flamenco te encontró y ya no te dejará nunca". La chica derramó lágrimas flamencas y entendió que ciertamente no tenía que buscar, que el flamenco ya lo respiraba.
Eso es FLAMENCO PARA MÍ.