La cultura musical flamenca es, ante todo, impovisación; es toque virtuoso de la guitarra, percusión (diferentes tipos de instrumentos musicales) y, por supuesto, la voz llena de sentimiento. La guitarra y percusión pueden hacer parte tanto de un conjunto musical, como de un solo. El resultado de aprender la técnica básica del toque de estos instrumentos musicales abre las puertas a la creación. La peculiaridad de la música flamenca es su sinceridad y naturalidad que viene del corazón. En las manos de los flamencos los instumentos se convierten en seres vivos. El invisible duende flamenco crea una música maravillosa y única, imposible de repetir y trasmitir.

Percusión (lat. percussio) literalmente significa golpe ó choque. El término “percussion” en inglés define todo tipo de instumentos percusivos. La palabra percusión tiene el significado muy amplio. A este grupo puede pertenecer todos los instrumentos musicales cuyo fin es crear y mantener el ritmo: membranófonos, aerófonos e ideófonos. La percusión tiene su historia y evolución; puede ser considerada como base de la música moderna, por cuanto no hay música que no tenga ritmo. El rítmo fue el primer medio para crear música, y hasta hoy sigue siendo fundamental.
La percusión flamenca la componen los ritmos y compases especiales. El instrumento principal son las manos y los pies (palamas y taconeo respectivamente) y la madera (castañuelas, cajón y nudillos). La persona que toca el cajón sacándole ritmos, se sienta encima.
Las palmas (se realiza golpeando con los dedos de una mano en la palma de la otra o haciendo sonar las dos palmas), pitos (el chasquido que se produce con los dedos).
Cante
Un papel especial en el arte musical flamenco lo representa el cante. Las canciones flamencas llevan más tristeza que alegría. Es un grito del alma reencarnado en el cante. Por medio de su arte, el cantaor cuenta su drama personal y las penas de muchas generaciones.
“Una vez, la cantaora andaluza Pastora Pavón, La Niña de los Peines, sombrío genio hispánico, equivalente en capacidad de fantasía a Goya y a Rafael el Gallo, cantaba en una tabernilla de Cádiz: Jugaba con su voz de sombra, con su voz de estaño fundido, con su voz cubierta de musgo, y se la enredaba en la cabellera o la mojaba en manzanilla o la perdía por unos jarabes oscuros y lejanísimos. Pero nada; era inútil. Los oyentes permanecían callados... Entonces La Niña de los Peines se levantó como una loca, tronchada igual que una llorona medieval, y se bebió de un trago un vaso de cazalla como fuego, y se sentó a cantar sin voz, sin aliento, sin matices, con la garganta abrasada, pero... con duende. Había logrado matar todo el andamiaje de la canción para dejar paso a un duende furioso y abrasador, amigo de los vientos cargados de arena, que hacía que los oyentes se rasgaran los trajes...” (Federico García Lorca)
Es posible desarrollar el oído, la sensibilidad para los ritmos, la memoria musical y las condiciones vocales en la Academia de flamenco. A todos, a los principiantes y a los profesionales, los profesores de nuestra Academia les ayuden a aprender a tocar los instrumentos musicales, descubrir su voz y talento y conocer toda la plenitud del arte flamenco.